Infracciones tributarias: qué son y cómo evitarlas

Las infracciones tributarias son temidas por muchas empresas, dado que pueden suponer un duro varapalo para un negocio y derivar en sanciones económicas. Éstas pueden suponer una reducción de liquidez para la empresa en el corto plazo, pero también pueden llegar a suponer una causa de endeudamiento, embargo y cierre de la empresa.

Para evitar que éstas se produzcan, es esencial asegurar el cumplimiento normativo en materia fiscal. A continuación te explicaremos qué son las infracciones tributarias y cuáles son las claves para no incurrir en ellas.

 

Qué son las infracciones tributarias

 

Las infracciones tributarias consisten en una violación de las normas tributarias. En España, la legislación relativa a los impuestos se recoge en la Ley General Tributaria. Ésta define la infracción tributaria en su artículo 191 como “dejar de ingresar la deuda tributaria” que tendría que resultar de una autoliquidación.

No obstante, cuando el obligado tributario regulariza su situación sin que se haya producido un requerimiento por parte de la Agencia Tributaria, o si presenta la autoliquidación en el plazo voluntariamente pero sin ingresar la deuda tributaria, ésta no se considera una infracción.

Las infracciones tributarias pueden producirse por una acción u omisión en caso de que el incumplimiento de sea de carácter doloso o culposo. Para que se produzca una sanción como consecuencia de dicha infracción, ésta debe aparecer recogida en una ley.

Por ejemplo, la Ley Crea y Crece, que establece la obligatoriedad de la factura electrónica, recoge multas de hasta 10.000 euros para las empresas y autónomos que no permitan a sus clientes recibir facturas electrónicas en los términos que contempla la legislación.


 

Cómo evitar las infracciones tributarias

 

Hay varios aspectos que es importante tener en cuenta para evitar las infracciones tributarias en tu empresa.
 

Conoce tus obligaciones fiscales

Es esencial tener conocimiento de la legislación en materia fiscal y la forma en que afecta a tu empresa. Muchas empresas disponen de un servicio de asesoría fiscal externo o un departamento de contabilidad y Compliance que debe vigilar el cumplimiento de la normativa fiscal.

Este cumplimiento normativo no sólo implica atender a las autoliquidaciones que debemos realizar, sino también al cumplimiento de todas las obligaciones formales. Entre éstas, tu empresa tiene obligación de emitir factura electrónica de acuerdo con la Ley Crea y Crece, para lo cual debes tener en cuenta los plazos para adaptarte a la nueva legislación.

 

Mantén registros precisos

Para poder evitar las infracciones en materia fiscal debes tener unos registros que reflejen de manera precisa tus ingresos y gastos. Para ello debes asegurarte de que haces una gestión de facturas que cumpla con la ley tributaria, consignando el tipo impositivo correcto que corresponda.

 

Presenta tus declaraciones a tiempo

Asegúrate de que cumples siempre con los plazos para la presentación de las autoliquidaciones correspondientes, tanto para el IVA como para las retenciones del IRPF que hayas realizado, así como para el Impuesto de Sociedades.

Recuerda que debes presentar los modelos de impuestos correspondientes, tanto si se deriva una obligación de pago a la Hacienda Pública como si se trata de un modelo informativo.

 

Declara todos tus ingresos

Evita dejar ingresos sin declarar, de manera que no caigas en un delito de fraude fiscal. Recuerda que la Ley Antifraude te obliga a utilizar un software de facturación que no permita una doble contabilidad, o contabilidad en B, ya que de lo contrario también podrías sufrir sanciones que pueden ir desde los 50.000 a los 150.000 euros por cada año en que hayas tenido ventas y por el solo hecho de utilizar programas que no se adaptan a la legislación.
 

Cumple con las retenciones

Las empresas que cuentan con personal contratado, o trabajan con profesionales externos que emiten facturas con retenciones del IRPF, tienen la obligación de ingresar dichas retenciones en la Hacienda Pública. No hacerlo supone también una infracción tributaria.

 

Conserva la documentación

Tu empresa tiene la obligación de conservar todas las facturas hasta un plazo de 4 años, y el resto de documentación correspondiente a cada ejercicio, hasta un plazo de 6 años desde que terminó el ejercicio. Para conservar todos tus datos de manera adecuada hoy día lo ideal es utilizar un programa de facturación o sistema ERP que te permita almacenar toda la información y documentos.

 

Cómo se clasifican las infracciones tributarias

 

Es importante conocer y distinguir entre los distintos tipos de infracciones tributarias. Éstas pueden clasificarse en tres tipos principales: leves, graves o muy graves.

  • Infracciones leves: se trata de cualquier infracción tributaria, por acción u omisión, tengan una base menor o igual a 3.000 euros, o cuando es superior, pero sin que haya habido ocultación. La sanción mínima puede llegar hasta el 50% de la cantidad que se dejó de pagar.
  • Infracciones graves: son aquellas en las que ha existido ocultación o son de una cantidad superior a los 3.000 euros, hay anomalías contables que supongan entre un 10 y un 50% de la base de la sanción o se han utilizado facturas falsas. Tienen una sanción mínima del 50% de la cantidad defraudada.
  • Infracciones muy graves: se trata de aquellas infracciones en las que se han utilizado medios fraudulentos. Las sanciones son de entre el 100 y el 150% de la cantidad defraudada.

Hay que tener en cuenta que las cuantías de las sanciones se incrementan dependiendo del tipo de infracción.

 

Cómo una infracción tributaria puede afectar una empresa

 

Las sanciones e infracciones tributarias pueden tener diversas consecuencias en las organizaciones.

Una de las más importantes es el hecho de tener que hacer frente al pago de las sanciones pecuniarias, con la merma de liquidez que esto puede suponer para las empresas. Si la infracción tributaria se refiere a altas cantidades, esto puede derivar también en el embargo de los bienes de la sociedad para hacer frente al pago de las deudas tributarias, lo que puede derivar incluso en la necesidad de cerrar la empresa.

Por otra parte, hay que mencionar también que las infracciones tributarias pueden tener consecuencias penales para aquellos administradores que hayan cometido un delito fiscal de defraudación a la Hacienda Pública, lo que puede llevar penas de cárcel de 1 a 5 años, así como multas de tanto al séxtuplo de la cantidad que se haya defraudado. Sólo se considera que ha habido un delito fiscal cuando la cantidad defraudada supera los 120.000 € anuales.

Estamos hablando de delitos fiscales como eludir el pago de tributos, obtener devoluciones de manera indebida o conseguir beneficios fiscales de manera indebida, en detrimento de la Hacienda Pública.

No hay que olvidar tampoco otras consecuencias de gran calado, como la responsabilidad civil derivada de la infracción tributaria, que podría dar lugar a que los socios presenten una demanda civil, así como también el desprestigio que puede suponer para una marca el cometer infracciones tributarias.

Para evitar que se produzcan estas situaciones, es esencial asegurar el cumplimiento normativo a través de una estrategia de compliance, orientada a supervisar los procesos fiscales de la empresa.